Hoja en Blanco

Me enfrento a esta hoja en blanco con lo único que tengo a mano y es tu recuerdo en la punta de mis dedos y la imagen de tu sonrisa grabada en el rincón del corazón que no sabe como hablarte.

¿Te conté de la mujer que debía salvar y que por cosas del pasado me gritó en frente de mis ojos que me odia y que no quiere saber nunca mas de mí? Sus palabras son un eco en la distancia, como el de una sirena ya lejana que grita, deseando revivir la sensación de tener pies y caminar en tierra firme. Pero decidió por si misma no esperar y sumergirse en un profundo y frío mar y alimentar con paciencia las algas en sus cabellos que la amarran a soñar. Su grito no me afecta, mi imagen es lo que la perturba.

¿Recuerdas como la luz se filtraba por entre las nubes y con filtros de colores soñábamos que esa luz, fría y eléctrica descendería sobre algún humano agradecido por ser señalado por el cielo, para ser alguna especie de salvador no de la humanidad, solo de algún pequeño caracol que lleva mi nombre grabado en su espalda?

Te veo mirar por la ventana mientras recuerdas cosas que dijiste y mentalmente te reprochas por haberlas dicho o pensado. Lo adivino y te digo: “no fue tu culpa” … Solo que la humanidad no comprende cuando alguien dice que no.

Queríamos hablar, pero ya se había dicho tanto que hasta el sueño que te relaté ahora se sentía tan irreal que no quería despertar.

La tierra no quería que el día terminara y la luz aun iluminaba el cielo mientras una luna gigante nos miraba andar hacia el lucero, en el norte; estaba sobre tu hogar. Déjame un poco mas adelante que no quiero que el cancerbero me véa llegar junto a ti.

Te mordiste la lengua para no decir lo que tu sonrisa quería ocultar, pero mis palabras simplemente tocaron tus oídos; a tu mente no pudieron ingresar.

Lo lamento, se que soy torpe con mis palabras, que enredo lo que debería decir con una simple palabra, que comprendí mal lo que me dijiste hace 2 años atrás y que eso cambió la forma en que contigo me comporté.

Llevo mis recuerdos en una pequeña bolsa azul junto a una memoria USB. Cuando llego, solo en casa, no me atrevo a desempacar. Podría encontrar algo que no quiero recordar.

Extrañamente estoy en paz.

Tu sabes que puedes esperar de mi. Y aunque creas que no soy una buena persona… puede que sea verdad, ya en mi vida esas palabras las he escuchado tantas veces que comienzo a creer que son ciertas. Solo tu, cuando me apapachas y sientes mi corazón bailar o cuando te digo que esto debe ser ilegal porque siento que una nube de suaves colores me rodea con su aroma, solo tu sabes que estoy hablando en serio cuando te digo que te quiero y que haces que mi mundo sea un poco mejor. Ya es mejor sabiendo que tu estas en el.

Me debes tantos besos. Dudo que me los quieras pagar.

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