Cenizas

El aire tiene un aroma a ceniza y tristeza que inunda mi nariz.

Tenía una llama ardiendo en mi pecho que se avivaba con tu presencia y poco a poco disminuía con tu ausencia. Cada sueño compartido junto a ti agregaba mas combustible a ese calor, era una hoguera gigante que alumbraba a quienes estaban junto a mi.
Tu también disfrutabas con ese calor que emanaba de mi pecho y sentías cada pequeña idea que brotaba de allí y salía de mis labios. Se me quemaron cuando rechazaste el beso que intente darte.

Ahora el olor a humo de madera verde impregna mis dedos que apretaron tu mano para no dejarte ir. Se me acabaron en un instante las frases de afecto y cariño que te brindaba. Me di cuenta que el único que estaba luchando por mantener la llama encendida era yo.
La cerilla que quemó el universo fue la horrible “no eres tu, soy yo” y el combustible final de “te veo como un amigo” convirtió en cenizas el mundo que había construido para los dos.
Todo se consumió, mis sueños terminaron por arder y al final mi corazón, quien era quien estaba en llamas por ti, está como un pequeño trozo de carbón negro y sin calor.

Las flores mas hermosas crecen en medio de las cenizas y sí que se darán hermosas en lo que quedo de él.

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